El alba sedujo al dia
y el dia trajo con sigo
bejucos dorados de sol mañanero
que endulzan el rocio de la corola
Huele a hierba recien cortada
a flor rebosante de ambrosia
a frutos maduros que calleron con la luna
balan la reces que embruja la cañada
Son infinitos collares de perlas
las trémulas gotas que abrasan la tela de araña
tejida con hilos de luna
atrapando sueños e infinito rocio.
Cantarin y juguetón corre el riachuelo
refrescando las paredes pétreas
que felíces las acunan
es verlo como tener una franja de cielo.
Mañaneras la muchachas
frescas como el agua misma
buscan y recogen en sus cantaritos
pedacitos de cielo dibujados en los posos...
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