Amo la sonrisa del nuevo día
que tierno, saluda con el alba
la caricia del sol en la mañana
y el canto con sabor a nido de un avecilla...
Admiro y disfruto el canto del arrollo cristalino
que nace de preñez de la montaña
lo blanco de aquella cabaña
que nacio al pie de un Otoño...
Danzo con la brisa de Octubre
caminando sobre hojas secas
que se arremolinan y luego se van
pienso, buscando nuevos caminantes...
Por la tarde no queda mas que soñar
desde que nace el arrebol, hasta su final
pienso en tí, en tus manos, en tu boca
y no está de más decir, que muero
cuando quiero amar...
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