Es la mañana de un Enero
la que me obsequia
aun, fulgores de luna y estrellas
y casi escondiendose tras el cerro, un lucero.
Tras los cañaverales, el arrebolado dia
despunta con beso de sol, el paisaje agreste
no hay pincel que a copiarlo se preste
ni aroma comparable a esa ambrosia.
Amanece Enero con dulzura de cañaverales
embriagados en el beso sutíl
de aromas y verso matinal
Mañanitas dulces
que me incitan a pensar
cuantos besos de ahí nacen...
van despuntando los albores...
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